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Entrevistas con diseñadores: Rodrigo Galindez

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Nuestra industria está en un momento de gran ebullición y productividad. Justo en el ojo de la tormenta se encuentran profesionales a quienes seguimos y admiramos. Aquí charlamos con un exponente argentino de este movimiento que nos motiva a superarnos día a día.

Rodrigo Galindez

Rodrigo Galindez

Rodrigo Galindez es diseñador de producto en Lemon Wallet. Es argentino de nacimiento; actualmente vive y trabaja en Brooklyn, New York.

¿Qué te llevó a trabajar en este rubro?

Desde chico siempre me interesó la tecnología. A los 8 años mi madre me compró una PC XT y empecé a experimentar: mi primer contacto fueron los juegos. Luego alguien me pasó un diskette con GW Basic y entonces pasaba todas mis tardes tratando de copiar las pantallas de los juegos que veía. Recuerdo que usaba un programa para diseñar pantallas —por ejemplo, una pantalla de alta en un sistema de videoclub—. Ese programa fue la gloria, como mi tío trabajaba en un videoclub, le diseñaba las pantallas, orgulloso, y se las mostraba.

Ya de pequeño quería ser ingeniero para construir estas cosas. Mi sueño era vivir en California y trabajar en Lucas Arts como programador. Era lo único que quería.

Muchos años después, ya en la universidad, mientras estudiaba Licenciatura en Informática, la cabeza me hizo clic: de un momento a otro entendí que lo que realmente me interesaba era el diseño de estas pantallas, no su programación o construcción; después de todo era lo único que hacía de chico. En ese momento el concepto de diseño de interfaces no estaba tan difundido como ahora, pero conectando los puntos entendí que eso era lo que me apasionaba.

Dejé de estudiar y me dediqué a aprender por mi cuenta todo lo que podía sobre el diseño y sus bases. Como no tenía educación formal, me enfoqué en imitar y en agudizar mi sentido de la observación; esto me permitió, lentamente, mejorar en mi apreciación por el diseño.

Terminé trabajando en la web al ver el rediseño de Wired de Douglas Bowman, allá por el 2002. Lo único que quería era llegar a producir un trabajo a ese nivel.

¿Qué proyecto de tu carrera significó mayor crecimiento profesional para vos?

Sin duda el rediseño de mi blog. Desde ese momento empecé a escribir en inglés y me enfoqué en comunicar mejor mis ideas sobre el diseño y sobre los trabajos que venía haciendo con clientes.

Cuando Twitter rediseñó, me tomé un fin de semana para hacer un ensayo con ideas sobre cómo lo hubiera diseñado yo. Ese artículo apareció ese mismo fin de semana en Hacker News, y desde ahí empezó todo: a la semana ya estaba trabajando con una empresa en San Francisco, unos meses después en New York y más tarde en Ginebra, Suiza.

Siempre me sorprende el poder de nuestra industria. Vivimos momentos únicos en donde lo que vale son las ideas que tengas y tu capacidad para expresarlas; estamos en una era en donde la nivelación está absolutamente basada en el conocimiento, un concepto que décadas atrás era imposible siquiera de imaginar.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?

Actualmente dedico 100% de mi tiempo para Lemon Wallet. Tengo la suerte de trabajar con gente muy despierta, y en proyectos en donde lo que haces tiene un impacto real en el producto, es decir, lo que diseñas pasa casi sin filtros al usuario final.

Es un trabajo con mucha responsabilidad y también exigente, pero al final del día me permite dedicarle tiempo a otra de mis pasiones: viajar.

¿Qué utilizas de inspiración o fuente de referencias?

Visualmente, me inspiro mucho en los años en donde tuve ese primer contacto con la tecnología, es decir, los 80s. Me gusta el trabajo de esos diseñadores: podían comunicar mucho con pocos recursos. También me interesa el minimalismo, el diseño japonés y el diseño alemán. En la web, mis referentes incluyen a diseñadores clásicos como Douglas Bowman o Dan Cederholm.

Últimamente encuentro mucha inspiración en el diseño de objetos, es decir, en el diseño industrial. Puedo pasarme horas en Muji, una tienda japonesa de objetos, apreciando las formas de almohadas, papeles, lápices… hasta corta-uñas.

Creo que todos los diseñadores de productos digitales de una forma u otra necesitan diseñar productos reales en algún punto. Al menos, todos mis amigos diseñadores están pensando en diseñar objetos físicos. Llega un momento en donde lo digital no es palpable ni real y es necesario utilizar otras formas de expresión para recordarte que todavía estás en contacto con la realidad y no con una pantalla.

¿Qué tecnologías, frameworks o métodos de trabajo recomiendas a los diseñadores web que investiguen y prueben actualmente?

Honestamente, he perdido un poco la fascinación por probar frameworks nuevos. Principalmente porque tengo un entorno de diseño super aceitado y llevo años ajustándolo a mis necesidades, por lo que no tengo incentivos para cambiar por algo que podría funcionar mal y hacerme perder tiempo. Podría decirte que me interesa el diseño adaptable como concepto —como a todo el mundo—, pero más allá de eso, todos llegamos al mismo resultado con diferentes métodos de trabajo y tecnologías.

En el ambiente mobile es otra cosa. Hay apps que voy incorporando a mi rutina diaria y que no me imagino haber vivido sin ellas. Mailbox es mi preferida estos días, porque me permite organizar el email sin perder demasiado tiempo. También utilizo mucho Pocket. Esta app es genial porque me permite enviar un artículo desde mi Mac a mi iPad, entonces puedo mantenerme actualizado mientras voy en el subte, por ejemplo.

¿Cómo ves el futuro de la industria web?

Brillante. Lo que hacemos recién es la punta de un iceberg, un pedazo de hielo que nosotros estamos ayudando a formar. Ahora mismo estoy en San Francisco, California —la cuna de nuestra industria—, y es realmente emocionante la buena vibra que se siente en el aire. Son muy buenas épocas para los que trabajamos en la web; tenemos la posibilidad de cambiar el mundo todos los días solamente con nuestras ideas.

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